Los supermercados no exhiben precios

Es evidente que lo que ocurrió la semana pasada, iba a impactar de lleno en la canasta básica, y ya los supermercados se defienden de la suba del dólar.

Nuevamente la devaluación del peso encareció los costos atados al dólar, que se traducirán en aumentos al consumidor final.

La suba del dólar, de la semana pasada activó paulatinamente los mecanismos de ajustes de precios en varios sectores de la economía, en un movimiento que abarca desde los alimentos hasta productos industriales y tecnología y posiblemente tenga efectos sobre la inflación de este mes.

Hay ciertos casos de bienes que tienen una alta injerencia de contenido importado o se traen desde afuera -allí el traslado del dólar al precio final suele ser muy directo, la decisión fue aún más drástica: los vendedores cesaron la comercialización hasta tener una idea más clara con respecto a la marcha de la situación cambiaria.

Una de las mayores automotrices con fabricación en el país reconoció que desde esta semana comenzará a distribuir nuevas listas de precios a los concesionarios con un aumento de entre 2% y 2,5% con respecto a los números que difundió días atrás.

Más tarde o más temprano en los próximos días, otras compañías del rubro seguirán los mismos pasos para compensar la brecha entre el dólar y el peso.

Los movimientos que se dan entre las grandes empresas los repiten también las compañías más chicas. A Rodolfo T., dueño de una concesionaria de motos en la Capital Federal, su proveedor de cascos importados le avisó el viernes pasado que aumentará los precios un 10% y otro le informó que comenzará a tomar un dólar de base a $22.

En los comercios de barrio se imponen decisiones similares. María C. aprovecha los lunes, el día en el que cierra su fábrica de pastas ubicada en la zona norte del Conurbano, para controlar stocks.

Hoy llamó a sus proveedores de huevo, harina y queso. Los tres le avisaron que aumentarán los precios la semana próxima, y el de harina le recomendó acopiarse en estos días.

Ese último ítem es particularmente sensible a las variaciones de precios. Ya venía aumentando en los últimos días, algo que se trasladó al pan y despertó una polémica, pero los últimos movimientos de los productores indican que tomará mayor velocidad.

Fuentes de molinos harineros de Córdoba reconocieron ante la pregunta de este medio que a fines de la semana pasada frenaron las listas de precios que habitualmente cierran los viernes a la tarde para esperar a la apertura de los mercados de hoy.

Prometieron que difundirían los nuevos valores por la tarde, cuando tuvieran una idea más concreta de la situación del dólar y su relación con el peso.

Coincidieron en que “seguramente” habrá un alza en el precio, pero no arriesgaron cuánto. “El trigo es un comodity y, como tal, cotiza en dólares. El valor de la harina sigue exactamente la cotización del grano, así que no hay nada oculto”, graficó un empresario.

También hubo ajustes en los precios de componentes electrónicos para la construcción, como sensores, componentes de computadoras y monitores.

Los alimentos también comenzaron a cambiar de precios. Según Clarín, los supermercados recibieron subas de hasta el 6% en productos de consumo masivo por parte de sus proveedores.

Otra vez, los aumentos más visibles están en la importación, que se verifica en bebidas, alimentos y otras mercaderías de consumo cotidiano.

Por caso, el precio de una lata de jugo de verduras de primera marca que se fabrica en los Estados Unidos se incrementó un 25% en los últimos días: la lata expuesta en las góndolas de un supermercado de capital extranjero pasó de $39,90 a los $49,90 actuales.

“Si los proveedores vienen con listas nuevas, con aumentos de precios, los supermercados no pueden hacer otra cosa más que trasladarlos a los productos en las góndolas. Siempre ha sido así”, explicó un dirigente del sector.

Otros productos no se están entregando, como los enlatados, debido a que no está claro su precio por la devaluación.

Andrés B. se sorprendió en el shopping DOT el sábado por la tarde. Mientras averiguaba las diferencias entre un iPhone 8 y un iPhone X, se enteró de que esos productos estaban “sin precio” desde hacía dos días, según le informó la vendedora.

Esa situación se extendió a algunas laptops del comercio que vende productos de la manzanita.

En general, los vendedores de tecnología tienen una posición incómoda. Por ejemplo, los fabricantes de televisores quieren aumentar los precios, pero temen que esa decisión los deje afuera de la oleada que lleva compradores a los negocios para ver el Mundial de Fútbol con nuevos dispositivos.

Romina C. está produciendo las muestras de la temporada de verano de su marca de zapatos con venta en línea.

Visitó el viernes pasado al fabricante que produce sus diseños, ubicado en La Matanza, que le advirtió que no podría indicarle los costos porque, si se los pasara en este momento, le hablaría de valores “de locura”. Le propuso “cerrar los precios más adelante”.

La emprendedora ya sabe que va a pérdida y habla de un desfase: “Por los costos, no hay margen. No podés meter descuentos porque no ganás un peso y la gente se acostumbró a comprar solo en liquidación”, explica.

En otros casos, las fuentes consultadas sostuvieron que no necesitan aumentar los precios, porque ya descontaron la devaluación en movimientos de precios anteriores.

El ministro de Energía, Juan José Aranguren , se reunirá hoy a las 18 horas con ejecutivos de las principales petroleras del país para avanzar en un acuerdo que permita moderar el impacto de la devaluación y el aumento del precio del crudo sobre los combustibles.

Si eso ocurre, el rubro haría un aporte menor a la inflación de los próximos meses.

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