Saavedra: una góndola, un lago y una ceremonia que marcó el nacimiento del barrio

El 27 de abril de 1873, una multitud llegó en tren hasta las tierras que hoy conocemos como Saavedra para participar de una ceremonia muy particular: la fundación de un nuevo pueblo alrededor de un lago artificial, con puentes, islotes y hasta una góndola.

Aquella jornada, que reunió a cientos de personas y autoridades de la época, marcó el nacimiento formal de uno de los barrios más tradicionales de Buenos Aires, cuya historia todavía conserva algunos testimonios de aquel pasado.

La historia comenzó a tomar forma un año antes, cuando Florencio Emeterio Núñez, un empresario que había adquirido importantes extensiones de tierra en el antiguo partido de Belgrano, impulsó un proyecto para crear una nueva población. Para concretarlo conformó la sociedad Núñez y Compañía junto con Joaquín Pedro da Rocha, Antonio Etchegaray, José María Macías y Juan Montes.

El objetivo era desarrollar un pueblo que llevaría el nombre de Saavedra, en homenaje a Cornelio Saavedra, presidente de la Primera Junta de Gobierno de 1810.

El proyecto también contemplaba la construcción de calles, espacios verdes y una conexión ferroviaria que permitiera vincular la zona con otros sectores de Buenos Aires.

Una fundación con una ceremonia inolvidable

El domingo 27 de abril de 1873 fue la fecha elegida para concretar la fundación. Desde la estación Central partió un tren especial que transportó aproximadamente 2.000 personas hasta la nueva estación ferroviaria, que recibió el nombre de Núñez en reconocimiento a su fundador.

Una vez en la zona, los asistentes se dirigieron hacia el actual Parque Saavedra, donde se había preparado el acto principal. El lugar presentaba un paisaje muy diferente al actual: contaba con un lago artificial, islotes, puentes y un canal que rodeaba el paseo.

Uno de los elementos más llamativos era una góndola que flotaba sobre las aguas y que fue bendecida durante la ceremonia. El acto contó con la presencia del gobernador bonaerense Mariano Acosta, quien ofició como padrino de la fundación.

Después de la bendición se realizó un banquete para unos 500 invitados, mientras distintas bandas de música acompañaban la celebración. También hubo discursos que destacaron el espíritu de progreso y la importancia de aquella nueva población.

Pero el momento más trascendente fue la firma del acta fundacional, un documento que dejó registrado oficialmente el nacimiento del pueblo de Saavedra.

Un dato que distingue al barrio: Saavedra es reconocido por conservar su acta de fundación, un documento histórico cuyo original se encuentra en el Museo Histórico de Buenos Aires Cornelio de Saavedra.

El Parque Saavedra y el antiguo Paseo del Lago

El actual Parque Saavedra fue protagonista de aquel acontecimiento y constituye uno de los espacios más representativos de la identidad barrial. En sus comienzos era conocido como Paseo del Lago y su diseño estaba estrechamente relacionado con la geografía natural de la zona.

El arroyo Medrano atravesaba aquellos terrenos y condicionaba buena parte del paisaje. Sus aguas contribuían a formar sectores bajos y espacios inundables, muy diferentes de las calles y construcciones que hoy rodean al parque.

Con el paso del tiempo, el crecimiento urbano fue modificando el entorno. Las antiguas tierras rurales comenzaron a transformarse en viviendas, comercios y nuevas calles, mientras el paseo se consolidaba como un lugar de encuentro para los habitantes.

El arroyo también representó durante décadas un problema para los vecinos debido a sus desbordes. Finalmente, su curso fue entubado, una transformación que modificó definitivamente la relación del barrio con aquel paisaje natural que había sido protagonista de su fundación.

El tren y el crecimiento de Saavedra y Núñez

El ferrocarril tuvo una importancia fundamental en el desarrollo de la zona. La inauguración de la estación Núñez permitió mejorar la comunicación con Buenos Aires y favoreció la llegada de nuevos habitantes.

A partir de aquel momento comenzaron a impulsarse los loteos y la construcción de viviendas. Los terrenos que anteriormente formaban parte de grandes propiedades rurales fueron adquiriendo una nueva función, dando lugar a calles, comercios y espacios residenciales.

Un aspecto interesante es que Saavedra y Núñez comparten una misma fecha de nacimiento. Ambos barrios surgieron de aquel emprendimiento impulsado por Florencio Núñez, aunque con el paso de los años desarrollaron identidades propias.

La estación ferroviaria terminó convirtiéndose en un punto de referencia para la población que comenzó a instalarse alrededor de ella, mientras que el pueblo de Saavedra fue creciendo hacia el sector del actual parque y sus alrededores.

Una casona que conserva parte de aquel pasado

Otro de los lugares que permite reconstruir la historia de la zona es el Museo Histórico de Buenos Aires Cornelio de Saavedra, ubicado en el Parque General Paz.

El edificio funciona en una antigua casona vinculada con la estancia de Luis María Saavedra, quien había adquirido tierras en la zona durante el siglo XIX.

Su arquitectura y sus características permiten imaginar cómo eran las grandes propiedades rurales que predominaban antes de la urbanización.

El museo conserva objetos, documentos y testimonios relacionados con la historia de Buenos Aires y, particularmente, con el desarrollo de esta parte de la ciudad.

Más de 150 años después de aquella ceremonia, Saavedra mantiene una identidad muy ligada a sus espacios verdes, sus instituciones y su vida comunitaria.

El parque continúa siendo uno de sus principales puntos de encuentro y un símbolo de una historia que comenzó alrededor de un lago artificial y una góndola.

Aquella jornada de abril de 1873 no fue simplemente la inauguración de un nuevo pueblo: fue el comienzo de una historia barrial que todavía permanece viva en sus calles, sus construcciones y la memoria de sus vecinos.