Finalizaron la reparación de la red pluvial en avenida Dorrego

La Ciudad de Buenos Aires finalizó los trabajos de reparación y renovación de la red pluvial sobre la avenida Dorrego, entre Figueroa Alcorta y Del Libertador, en el barrio de Palermo.

La intervención incorporó casi 300 metros de nuevos conductos subterráneos y apunta a mejorar el drenaje del agua de lluvia en uno de los sectores más transitados de la zona norte porteña, ante la posibilidad de que se registren precipitaciones intensas durante los próximos meses.

La obra forma parte de un programa de intervenciones hidráulicas que el Gobierno porteño lleva adelante en distintos barrios, con el objetivo de reducir el riesgo de anegamientos y mejorar la capacidad de respuesta de la infraestructura urbana frente a fenómenos meteorológicos cada vez más exigentes.

El ministro de Espacio Público de la Ciudad, Ignacio Baistrocchi, destacó la importancia de estos trabajos y señaló que las intervenciones buscan facilitar el escurrimiento del agua y preparar el sistema pluvial para afrontar escenarios climáticos complejos.

“Trabajamos todos los días para mejorar el sistema pluvial y que el agua drene con mayor facilidad. Estamos haciendo las obras necesarias para enfrentar de la mejor manera los desafíos climáticos cada vez más complejos como el Súper Niño”, expresó el funcionario.

Una intervención para mejorar el drenaje en Palermo

Los trabajos sobre la avenida Dorrego comenzaron en abril y fueron definidos a partir de un relevamiento técnico que permitió detectar problemas en el funcionamiento de los conductos existentes.

Durante las inspecciones se identificaron obstrucciones que reducían la capacidad hidráulica de la red y dificultaban la circulación del agua hacia los sistemas de desagüe.

A partir de ese diagnóstico, se avanzó con el reemplazo de los tramos deteriorados y la adecuación de diferentes componentes de la infraestructura subterránea.

La intervención no se limitó a reparar los conductos afectados, sino que también contempló mejoras para facilitar las futuras tareas de inspección, limpieza y mantenimiento.

En total, se incorporaron 293 metros lineales de nuevos conductos, una extensión equivalente a casi tres cuadras de infraestructura subterránea.

Además, se readecuaron dos módulos de sumidero y se instalaron seis bocas de registro, que permiten acceder a la red para realizar trabajos de mantenimiento y retirar posibles acumulaciones de residuos o sedimentos.

Estas mejoras resultan importantes para el funcionamiento cotidiano del sistema pluvial, especialmente durante las tormentas, cuando grandes cantidades de agua deben ser evacuadas en períodos relativamente cortos.

La posibilidad de acceder con mayor facilidad a los conductos también permite realizar controles y tareas preventivas sin necesidad de esperar a que aparezcan inconvenientes en la superficie.

Un plan de 29 obras hidráulicas en distintos barrios

La intervención de Palermo se encuentra incluida dentro de un programa más amplio que contempla 29 obras pluviales planificadas para este año.

El esquema reúne trabajos de distinta magnitud, desde la renovación de conductos hasta tareas de limpieza y desobstrucción de las instalaciones existentes.

De acuerdo con el detalle del plan, 20 corresponden a obras de mayor escala. De ese grupo, 13 ya se encuentran terminadas, dos están próximas a finalizar y otras cinco permanecen programadas.

A esas intervenciones se suman seis trabajos específicos de limpieza y desobstrucción, destinados a retirar sedimentos y materiales acumulados que pueden reducir la capacidad de circulación del agua.

También se contemplan tres obras integrales, de las cuales una ya fue finalizada y dos se encuentran próximas a su conclusión.

Entre las intervenciones más importantes aparece la limpieza del arroyo Cildañez, uno de los cursos de agua entubados que atraviesan la Ciudad por debajo de la superficie.

Allí se prevé retirar más de 37.000 metros cúbicos de sedimentos, una tarea que permitirá recuperar capacidad de circulación y mejorar las condiciones hidráulicas de ese sistema.

El desafío del Súper Niño y las lluvias intensas

La planificación de estas obras está vinculada con las previsiones de un escenario climático que podría generar mayores exigencias sobre la infraestructura porteña.

El fenómeno conocido como “Súper Niño” genera preocupación por la posibilidad de lluvias superiores a los valores habituales, tormentas acompañadas de fuertes ráfagas y precipitaciones concentradas en lapsos muy breves.

Este tipo de episodios puede provocar complicaciones cuando la cantidad de agua caída supera la capacidad de evacuación de los desagües.

A eso se suma el efecto de las sudestadas sobre el Río de la Plata, que puede dificultar la descarga del sistema pluvial y favorecer la acumulación de agua en distintos sectores de la Ciudad.

Los anegamientos no dependen únicamente de la intensidad de las precipitaciones, sino también del estado de los conductos, la capacidad de los sumideros y las condiciones en las que se encuentra la red al momento de una tormenta.

Por ese motivo, las tareas de renovación y mantenimiento representan una parte central de la prevención.

En paralelo a las obras de infraestructura, el Gobierno porteño puso en marcha un esquema de prevención y respuesta ante alertas meteorológicas.

El operativo contempla el monitoreo de sectores considerados de riesgo y el despliegue de equipos territoriales en las 15 comunas.

El dispositivo alcanza 177 puntos de control, distribuidos entre 83 ubicaciones fijas, principalmente pasos bajo nivel y puentes, y otros 94 puntos dinámicos.

En estos últimos se realizan verificaciones sobre desagües, estaciones de bombeo y posibles acumulaciones de agua.

La coordinación de las tareas se encuentra a cargo del Centro de Operaciones de Emergencias de Defensa Civil, que articula la intervención de diferentes organismos del Gobierno porteño según el nivel de alerta meteorológica.

Más de 60 obras desde el inicio de la gestión

Desde el comienzo de la gestión de Jorge Macri, la Ciudad ejecutó más de 60 intervenciones vinculadas con la ampliación, reparación, adecuación y limpieza de la red pluvial y del Plan Hidráulico. Según los datos difundidos, esos trabajos permitieron incorporar más de 13.000 metros lineales de nuevos conductos.

Entre las obras destacadas se encuentran los túneles aliviadores Crisólogo Larralde y Ciudad de la Paz, que contribuyen a mejorar el drenaje en el entorno del Parque Saavedra y sobre la avenida Cabildo. También se amplió el reservorio del Parque Sarmiento, una infraestructura diseñada para retener temporalmente grandes volúmenes de agua durante las precipitaciones.

En el sur porteño, las inversiones se concentran especialmente en las cuencas de los arroyos Cildañez y San Pedrito, con intervenciones destinadas a mejorar el escurrimiento y reducir los anegamientos en barrios como Flores, Parque Avellaneda, Villa Lugano y Villa Soldati.

La reparación de la avenida Dorrego se suma así a una serie de trabajos que buscan fortalecer la infraestructura hidráulica de Buenos Aires.

El desafío será sostener las tareas de mantenimiento y completar las intervenciones previstas para que la red pueda responder con mayor eficiencia ante las lluvias intensas y evitar que los episodios climáticos vuelvan a generar complicaciones en las calles porteñas.