El conductor radial Bobby Flores y su familia fueron víctimas de un violento robo en su vivienda del barrio porteño de Saavedra durante la mañana del jueves 24 de septiembre.
Tres delincuentes encapuchados ingresaron al inmueble, redujeron a sus ocupantes y los mantuvieron encerrados y maniatados mientras permanecían dentro de la casa.
El hecho fue informado ese mismo día por medios nacionales y tuvo repercusión en la zona por la violencia del episodio y porque el periodista ya había sufrido otro robo en el mismo domicilio años atrás.
Según la información recopilada, los asaltantes entraron sin forzar la puerta. Vestían ropa oscura, llevaban capuchas y guantes, y sorprendieron a Flores, a su esposa y a sus dos hijos.
Los integrantes de la familia fueron encerrados en habitaciones de la vivienda y permanecieron reducidos durante el tiempo que duró el asalto. La investigación buscaba establecer cómo llegaron los delincuentes y qué elementos se llevaron.
Las primeras informaciones señalaron que los ladrones estuvieron alrededor de dos horas en el domicilio. Antes de retirarse, dejaron a los integrantes de la familia maniatados.
Una vez que pudo liberarse, Bobby Flores se comunicó con el sistema de emergencias 911 para denunciar lo ocurrido. Fuentes policiales indicaron que los asaltantes abandonaron la propiedad con mochilas y que, en ese primer momento, no se había precisado públicamente el detalle de los objetos sustraídos.
El conductor recibió golpes durante el robo y fue asistido por personal del Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME), que concurrió al lugar.
De acuerdo con lo que se pudo saber, no necesitó ser trasladado a un centro de salud. La situación generó preocupación por el estado de la familia, aunque el propio Flores transmitió posteriormente que se encontraban bien, pese al miedo y la angustia que habían atravesado.
La investigación quedó a cargo de la Fiscalía de Distrito de los barrios de Núñez-Saavedra, conducida por el fiscal José María Campagnoli.
Los detectives de la Policía de la Ciudad y los investigadores judiciales comenzaron a analizar registros de cámaras de seguridad públicas y privadas para reconstruir los movimientos de los sospechosos y la posible ruta de escape.
Al cierre de las primeras coberturas periodísticas no se había informado sobre detenciones vinculadas con el hecho.
El episodio tuvo un antecedente que aumentó la preocupación: la vivienda ya había sido escenario de otro robo en 2014. Esa circunstancia fue mencionada por los medios que cubrieron el caso y convirtió al asalto en una noticia de especial interés para los vecinos de Saavedra, más allá de la notoriedad pública de la víctima.