La Ciudad de Buenos Aires avanza con la etapa final de una obra hidráulica de gran magnitud sobre el arroyo Cildañez, donde se proyecta completar la extracción de más de 37.000 metros cúbicos de sedimentos acumulados.
Los trabajos buscan recuperar la capacidad de escurrimiento del conducto, mejorar el drenaje durante las tormentas y reducir el riesgo de inundaciones que afectan a miles de vecinos de la zona sur porteña.
Se trata de una intervención que comenzó a fines de 2024 y que tiene una particularidad: es la primera limpieza integral del conducto entubado desde que el arroyo fue cubierto, entre 1962 y 1965.
Según las estimaciones oficiales, una vez finalizada permitirá mejorar hasta un 15% la capacidad de circulación del agua y beneficiará directamente a unos 360.000 vecinos.
El arroyo Cildañez tiene un recorrido de aproximadamente 11 kilómetros y atraviesa diez barrios de Buenos Aires, dentro de las comunas 7, 8, 9 y 10. Forma parte del sistema de cuencas del sur que desembocan en el Riachuelo y constituye una infraestructura fundamental para transportar el agua de lluvia de una extensa superficie del suroeste porteño.
Por su cauce pueden circular hasta 225.000 litros de agua por segundo, una capacidad que resulta determinante durante episodios de precipitaciones intensas.
Sin embargo, con el paso de las décadas, el interior del conducto fue acumulando sedimentos, tierra y residuos sólidos que redujeron progresivamente el espacio disponible para el paso del agua.
Esta situación podía afectar el funcionamiento del sistema pluvial, especialmente cuando se registraban lluvias abundantes en períodos cortos. Por ese motivo, la intervención apunta a recuperar la sección útil del conducto y permitir que el arroyo vuelva a transportar el agua con mayor eficiencia.
La obra se organizó en diferentes etapas, de acuerdo con las características de cada sector. Los primeros trabajos se concentraron en el tramo que permanece a cielo abierto, de unos 800 metros, ubicado antes de la desembocadura en el Riachuelo.
Entre fines de 2024 y enero de 2025 se realizó el dragado de ese sector mediante una draga especialmente preparada para trabajar en canales fluviales. Esa primera intervención permitió retirar 15.400 metros cúbicos de sedimentos y ampliar la capacidad hidráulica de la desembocadura.
Posteriormente, las tareas avanzaron hacia el tramo entubado, donde las condiciones de trabajo son mucho más complejas debido a que los operarios deben ingresar al conducto subterráneo para retirar el material acumulado.
La limpieza del sector subterráneo se dividió en dos grandes etapas. La primera se desarrolló hacia fines de 2025 dentro del Parque Indoamericano, donde se extrajeron aproximadamente 5.400 metros cúbicos de sedimentos.
La segunda intervención se lleva adelante en el Parque de la Ciudad y atraviesa ahora sus semanas finales. En ese sector se prevé retirar otros 16.300 metros cúbicos, lo que permitirá completar la limpieza del conducto con un volumen total superior a los 21.700 metros cúbicos.
Si se suma el material extraído durante el dragado inicial, la obra habrá permitido retirar más de 37.000 metros cúbicos de sedimentos, una cantidad equivalente a diez piletas olímpicas.
El resultado esperado es una mejora de hasta el 15% en la capacidad de escurrimiento del conducto. Aunque se trata de una infraestructura que permanece oculta bajo tierra, su funcionamiento tiene un impacto directo sobre la respuesta hidráulica de distintos barrios cuando se producen tormentas.
El ministro de Espacio Público, Ignacio Baistrocchi, destacó la importancia de este tipo de intervenciones y señaló que, aunque no son obras visibles desde la superficie, permiten mejorar la respuesta del sistema pluvial frente a episodios de lluvias intensas.
Uno de los aspectos más complejos del operativo es la metodología utilizada para trabajar dentro de una estructura que lleva décadas funcionando de manera subterránea.
Para facilitar el ingreso de los equipos se abrieron losas en distintos puntos del recorrido y se construyeron seis bocas de acceso, que permanecerán disponibles para futuras tareas de mantenimiento y limpieza.
El procedimiento se realiza de manera progresiva, avanzando desde aguas arriba hacia aguas abajo. En primer lugar, se colocan ataguías, que son estructuras provisorias destinadas a aislar los sectores donde se trabaja.
También se incorporan sistemas de ventilación forzada y bombeo para generar condiciones adecuadas de seguridad y permitir que las tareas se desarrollen en seco.
Una vez preparado el sector, dos equipos trabajan dentro del conducto desplazando el sedimento hacia los puntos de extracción. Desde las bocas de acceso, retroexcavadoras retiran el material y lo trasladan a piletas especialmente acondicionadas para su secado.
En esos espacios se separa el líquido remanente, que posteriormente vuelve a bombearse hacia el conducto. El sedimento restante se estabiliza mediante un tratamiento con hidróxido de calcio y finalmente se transporta en camiones de gran capacidad hacia el CEAMSE, bajo un protocolo de control diario.
La incorporación de las seis bocas de acceso representa además una mejora para el mantenimiento futuro, ya que permitirá intervenir en distintos sectores sin tener que realizar nuevamente aperturas de gran magnitud.
La limpieza del Cildañez forma parte de una estrategia hidráulica más amplia que busca preparar a Buenos Aires frente a un escenario climático que podría presentar mayores exigencias durante los próximos meses.
Las previsiones meteorológicas contemplan la posibilidad de un fenómeno de El Niño de intensidad fuerte, asociado a precipitaciones superiores a los valores habituales, tormentas con ráfagas y acumulaciones importantes de agua en períodos reducidos.
En este contexto, uno de los principales riesgos para la Ciudad es la saturación de los sistemas de desagüe. A eso se suma el efecto de las sudestadas sobre el Río de la Plata, que pueden dificultar la descarga del agua de los arroyos y generar condiciones desfavorables para el drenaje.
Frente a este panorama, el Gobierno porteño diseñó un operativo preventivo que contempla el seguimiento de las alertas meteorológicas y el despliegue de equipos en las 15 comunas.
El esquema incluye 177 puntos de control distribuidos en toda la Ciudad: 83 ubicaciones fijas en pasos bajo nivel y puentes, y otros 94 puntos dinámicos destinados a revisar desagües, estaciones de bombeo y posibles acumulaciones de agua.
La coordinación se realiza desde el Centro de Operaciones de Emergencias de Defensa Civil, donde se articula el trabajo de los distintos organismos porteños de acuerdo con el nivel de alerta y las condiciones meteorológicas.
La intervención sobre el Cildañez se suma a otras acciones desarrolladas por la actual gestión porteña. Desde el inicio del mandato de Jorge Macri se ejecutaron 64 obras de ampliación, adecuación, reparación y limpieza de la red pluvial y del Plan Hidráulico, con la incorporación de más de 13.000 metros lineales de nuevos conductos.
Entre los trabajos mencionados se encuentran los túneles aliviadores Crisólogo Larralde y Ciudad de la Paz, que contribuyen a mejorar el drenaje en el entorno del Parque Saavedra y la avenida Cabildo.
También se amplió el reservorio del Parque Sarmiento, que cuenta con capacidad para almacenar un volumen de agua equivalente a 100 piletas olímpicas.
En el sur porteño, las intervenciones se concentran especialmente en las cuencas de los arroyos Cildañez y San Pedrito, con el objetivo de reducir los anegamientos en sectores de Flores, Parque Avellaneda, Villa Lugano y Villa Soldati.
A estas obras se suma el mantenimiento cotidiano de la infraestructura existente, que incluye la limpieza de sumideros y la inspección de conductos subterráneos para evitar obstrucciones que puedan comprometer el funcionamiento del sistema.
La limpieza del arroyo Cildañez representa una intervención de fondo sobre una infraestructura que llevaba décadas sin una recuperación integral.
El desafío será sostener el mantenimiento y comprobar cuánto mejora el drenaje cuando lleguen las próximas tormentas intensas, especialmente en los barrios del sur de Buenos Aires, donde la prevención de inundaciones continúa siendo una de las principales demandas urbanas.