La Ciudad reconoció a los efectivos que trabajan en los barrios porteños

La Superintendencia de Pacificación de Barrios de la Policía de la Ciudad celebró su sexto aniversario con un acto en el Parque de la Ciudad, donde se reconoció el compromiso y la vocación de servicio de los efectivos que trabajan diariamente en distintos barrios porteños.

Durante la ceremonia, las autoridades destacaron los resultados alcanzados en materia de seguridad, la reducción de homicidios y la importancia de fortalecer el vínculo entre la fuerza policial y los vecinos.

El encuentro se desarrolló este martes en el sector conocido como “Techos Azules”, ubicado dentro del Parque de la Ciudad, sobre la avenida Fernández de la Cruz al 4000.

La ceremonia contó con la participación de autoridades del Ministerio de Seguridad porteño, integrantes de la Policía de la Ciudad y representantes de distintas instituciones, en una jornada destinada a poner en valor el trabajo de quienes forman parte de esta dependencia.

A lo largo del acto, el eje central estuvo puesto en la tarea que lleva adelante la Superintendencia de Pacificación de Barrios, una estructura policial que tiene entre sus principales objetivos reforzar la presencia del Estado en sectores que requieren una intervención territorial sostenida, prevenir hechos delictivos y mejorar las condiciones de seguridad y convivencia.

En ese sentido, las autoridades coincidieron en que el trabajo policial no debe limitarse exclusivamente a la vigilancia de las calles, sino que también necesita incorporar la cercanía con la comunidad, la escucha y la atención de las problemáticas cotidianas.

Uno de los aspectos destacados de la celebración fue el reconocimiento a los hombres y mujeres que integran esta dependencia.

Durante la ceremonia se entregaron distinciones al personal que sobresalió por su desempeño, profesionalismo y compromiso con la función, en una actividad que buscó visibilizar el esfuerzo que implica intervenir diariamente en territorios con distintas realidades sociales y situaciones de conflictividad.

También hubo un reconocimiento especial para los familiares de los efectivos, a quienes se consideró una parte fundamental del acompañamiento que requiere la actividad policial.

La tarea de quienes cumplen funciones en los barrios demanda disponibilidad, responsabilidad y exposición a situaciones de riesgo, por lo que el respaldo del entorno familiar representa un componente importante para sostener esa labor.

La seguridad desde adentro de los barrios

Durante el encuentro, Patricia Cuellar, jefa de Gabinete del Ministerio de Seguridad de la Ciudad, brindó un discurso en el que destacó la decisión de desarrollar una política de seguridad con presencia directa en los territorios y una mayor interacción con los habitantes de cada barrio.

“Esto es una decisión política operativa y valiente, la de construir seguridad desde adentro de los barrios, con el barrio y para el barrio”, expresó la funcionaria, al referirse al enfoque que orienta el trabajo de la Superintendencia.

Cuellar también hizo hincapié en que el concepto de pacificación debe entenderse de una manera más amplia que la simple disminución de los índices delictivos.

Según explicó, implica recuperar espacios públicos, garantizar la circulación, facilitar el acceso de los servicios de emergencia y generar condiciones para que los vecinos puedan desarrollar sus actividades cotidianas con mayor tranquilidad.

“En estos años aprendimos que pacificar no es solo bajar el delito, pacificar es abrir una calle que estaba cerrada, es que un chico vuelva a poder jugar en la vereda, que una ambulancia pueda entrar sin pedir permiso, que una madre nos golpee la puerta de la Base no para denunciar sino para pedir ayuda y eso lo logramos gracias a todos ustedes”, sostuvo.

Las palabras de la jefa de Gabinete pusieron el foco en una dimensión de la seguridad que excede la intervención ante un delito consumado.

La recuperación de espacios que anteriormente presentaban dificultades para la circulación, la posibilidad de utilizar las calles y veredas con normalidad y el acceso de los servicios públicos forman parte de los objetivos que se buscan alcanzar mediante una presencia territorial permanente.

En esa misma línea, la funcionaria remarcó que la pacificación no representa una tarea que pueda darse por concluida, sino un proceso que necesita continuidad y una relación de confianza con la comunidad.

“La pacificación no es un hecho terminado, es un proceso diario. Cada día hay que volver a ganarse la confianza del vecino. Cada día hay que demostrar que estamos para cuidarlos”, manifestó.

Además, destacó el trato humano de los integrantes de la fuerza y consideró que el uniforme debe funcionar como un elemento de acercamiento y protección, en lugar de convertirse en una barrera frente a la ciudadanía.

El rol de los efectivos y la lucha contra la violencia

Por su parte, el jefe de la Policía de la Ciudad, Diego Casaló, reconoció el trabajo cotidiano de los efectivos que desarrollan tareas en los barrios y destacó la exposición que implica intervenir en zonas donde existen situaciones de violencia y actividad delictiva.

“Ustedes tienen la valentía de caminar todos los días esos barrios, de proteger a la gente buena, de ser audaces en el riesgo. Ustedes toman riesgos, ustedes van al frente, son la primera barrera de contención contra la violencia”, afirmó ante el personal presente.

El jefe policial también sostuvo que la sociedad espera una respuesta firme y eficiente frente a los problemas de inseguridad, especialmente en aquellos sectores donde la presencia de organizaciones delictivas y los episodios de violencia afectan la vida cotidiana de los habitantes.

“Eso nos demanda la sociedad. Eso nos demandan los barrios donde ustedes trabajan. Ser esa primera frontera contra la violencia”, señaló Casaló, quien además instó a los efectivos a continuar desarrollando sus tareas con determinación.

En otro tramo de su intervención, remarcó la necesidad de actuar frente a la delincuencia con capacidad operativa y eficacia. “A la delincuencia hay que abordarla. Y hay que abordarla con eficiencia. Ustedes saben hacerlo. Sigan con firmeza, sigan trabajando como hasta ahora”, expresó.

Sus declaraciones estuvieron orientadas a destacar el papel que cumple el personal desplegado en el territorio, que constituye uno de los primeros contactos entre las instituciones de seguridad y los vecinos.

La presencia cotidiana, el conocimiento de las particularidades de cada zona y la posibilidad de intervenir ante situaciones conflictivas son algunos de los aspectos que forman parte de esa función.

Los resultados presentados por la Superintendencia

Uno de los momentos centrales de la ceremonia estuvo a cargo del superintendente de Pacificación de Barrios, el comisario inspector Rodrigo Conesa, quien realizó un repaso de los principales resultados alcanzados durante el desarrollo de la dependencia.

En su exposición, Conesa mencionó una disminución del 70% en los homicidios, el secuestro de más de 570 kilogramos de estupefacientes y el cierre de más de 50 búnkeres vinculados con actividades relacionadas con el narcotráfico.

También hizo referencia a la implementación del operativo Tormenta Negra y al crecimiento de la estructura territorial, que triplicó la cantidad de barrios asignados.

Las cifras presentadas permitieron dimensionar la evolución de las intervenciones realizadas y el alcance que adquirió la Superintendencia desde su creación.

Particularmente, la reducción de los homicidios fue señalada como uno de los indicadores más relevantes, debido a la gravedad de estos hechos y al impacto que generan en las comunidades afectadas por la violencia.

El secuestro de estupefacientes y el cierre de espacios utilizados para la comercialización de drogas también formaron parte del balance. Este tipo de procedimientos apunta a intervenir sobre circuitos delictivos que pueden generar situaciones de inseguridad, disputas territoriales y conflictos que repercuten directamente en la vida de los habitantes.

A su vez, la ampliación de los barrios bajo responsabilidad de la dependencia refleja un incremento de su despliegue operativo y de las áreas en las que debe desarrollar sus funciones. Este crecimiento implica nuevos desafíos para la organización de los recursos humanos, la planificación de los operativos y la coordinación de las intervenciones policiales.

Al cerrar su intervención, Conesa volvió sobre uno de los conceptos que atravesaron toda la ceremonia: la necesidad de que la seguridad se construya también a partir de la relación con los vecinos.

“La presencia policial no significa solamente patrullar sus calles. Significa estar cerca, escuchar, comprender las necesidades y trabajar para brindar soluciones concretas”, sostuvo el superintendente.

Una política de seguridad con eje en la comunidad

La celebración del sexto aniversario permitió poner en perspectiva el recorrido de una dependencia cuyo trabajo está directamente relacionado con la intervención territorial y la recuperación de condiciones de convivencia en distintos sectores de la Ciudad de Buenos Aires.

La propuesta de pacificación plantea que la seguridad no depende únicamente de la cantidad de efectivos desplegados o de los procedimientos realizados, sino también de la capacidad de las instituciones para generar confianza, identificar las necesidades de cada comunidad y sostener respuestas en el tiempo.

En ese marco, la cercanía con los vecinos aparece como un componente central. Escuchar reclamos, atender situaciones que afectan la vida cotidiana y facilitar el acceso a los servicios públicos son acciones que pueden contribuir a recuperar espacios y fortalecer la presencia institucional en lugares donde existen mayores dificultades.

Entre las autoridades que participaron del acto también estuvieron la subsecretaria de Capital Humano, Natalia Calviño; el subsecretario de Investigación y Estadística Criminal, Alejandro Puglia; y la subsecretaria de Relaciones con la Comunidad y Asuntos Interjurisdiccionales e Internacionales en Seguridad, Ruth Landerreche, junto con otros representantes de las áreas de seguridad.

De esta manera, el sexto aniversario de la Superintendencia de Pacificación de Barrios tuvo como eje el reconocimiento al personal, la presentación de resultados y la reafirmación de una política de seguridad que busca combinar la intervención policial con el trabajo comunitario.

Los desafíos hacia adelante estarán vinculados con sostener los avances mencionados, ampliar la capacidad de respuesta y mantener una presencia que permita fortalecer la confianza de los vecinos en las instituciones.